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Iremos
surcando unas aguas mansas, en todo momento, que bañan primero
grandes extensiones de olivar, naranjas y almendros asentados
sobre un amplio valle, para pasar, poco a poco, según
ascendemos por el río a zonas de mayor angostura y con una
naturaleza mas salvaje, en la que podremos observar grandes
roquedades de granito, de mil y una caprichosa
forma para que demos rienda suelta a nuestra imaginación, y
todo ello adornado de una vegetación que nada tiene que
envidiar al mejor jardín botánico, alternaran enebros con
zambullos, alcornoques, cornapedrera, encinas, robles...
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